Cuenta la investigadora Amarilys Ribot en su artículo “El kilómetro cero” que el terreno que hoy ocupa el Capitolio de La Habana “fue, alguna vez, allá lejos y hace tiempo, una ciénaga que un día fuera dragada y terminó por convertirse en un vertedero de basura…” En el año 1817, el espacio fue ocupado por el Jardín Botánico, el primero en la historia de la ciudad. Unos treinta años después, “se construyó en el lugar una estación para el ferrocarril, la Estación de Villanueva, pretenciosa, amplia y bien ubicada, que con el decurso de la vida y el crecimiento capitalino, se quedó insuficiente y desubicada”.

Estación de Villanueva, posteriormente demolida. En esos terrenos se comenzó a construir el Capitolio
En 1910 ocurre el cambio de los terrenos de Villanueva por los del Arsenal de La Habana, bajo la presidencia de José Miguel Gómez. El arquitecto argentino Roberto Segre señala en su libro “Arquitectura antillana del siglo XX” que desde la adquisición del espacio se pensó en la construcción de un Capitolio que albergara al Palacio Presidencial, proyecto de Eugenio Rayneri, padre e hijo.
Pero según Amarilys Ribot, “presidentes que van, presidentes que vienen, los años que pasan, la sede del Ejecutivo que se ha construido en otro lugar y el terreno que hoy ocupa el Capitolio era un aquelarre donde se conjugaban los restos de la vieja estación ferroviaria y un parque de diversiones”.
Segre refiere que en 1914 el presidente Mario García Menocal decide transformarlo en sede del Congreso y pide la colaboración de los arquitectos Félix Cabarrocas y Mario Romañach. En 1921, los trabajos estaban bastante adelantados, pero un decreto del presidente Alfredo Zayas, basado en la grave crisis económica del país, paralizó la obra.

Construcción del Capitolio Nacional
Con la llegada de Gerardo Machado al poder, se reinicia la construcción en 1926. El proyecto sigue en manos de Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, pero las limitaciones percibidas en el diseño, así como la presencia de Forestier y su equipo de arquitectos, generan un grupo de modificaciones que paulatinamente mejoran la solución definitiva.
Según señala el estudioso argentino, “las intervenciones de notables arquitectos como Raúl Otero con los profesionales de Heitzler y Leveau, José María Bens y finalmente Eugenio Rayneri y Piedra, fueron dotando de mayor ligereza el bloque exterior y modificando positivamente el tratamiento general de la decoración interior, la selección de los materiales y la valorización del Salón de los Pasos Perdidos, el mejor espacio monumental interior de la cuidad”.

Construcción del Capitolio Nacional
Luego de varias transformaciones en los proyectos de ejecución y varios periodos de paralización de la obra, el Capitolio queda inaugurado bajo el gobierno del dictador Machado en 1929 como sede del Senado y la Cámara de Representantes. Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, pasó a ser museo y después acogió al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y a la Academia de Ciencias.

Inaguración del Capitolio Nacional (1929)
En 2017, pasó a ser la sede el Parlamento de la República.

Escalinata del Capitolio Nacional.

Tomado de Habana Radio: Capitolio Nacional: un símbolo que se renueva





