Alma Mater, estatua del escultor checo Mario Korbel, quien la realizó en 1919, utilizando como modelos, para la cabeza y rostro a la señorita Feliciana Villalón y Wilson que contaba entonces con 16 años, y para la figura del cuerpo a una mujer criolla mestiza de más edad.
La obra fue luego fundida en bronce por la Roman Bronze Works, Inc. De Nueva York y colocada frente a la entrada del edificio del rectorado sobre un pedestal y base de piedra y cemento en el terreno rústico de la vieja colina, en el primer semestre de 1920.
La locución en latín de Alma Mater sólo se aplica a las Universidades, y su significado concreto y preciso de madre nutricia aplicado al más alto centro docente de La Habana se hace por sí evidente.
El sitial en que descansa la figura del Alma Mater lleva a cada lado bajorrelieves alusivos a las distintas ramas del saber, estas están representadas simbólicamente por esbeltas figuras de mujer, de perfil griego y noble porte, que llevan en sus manos algún objeto que indica por sí mismo la rama de la ciencia que personifican: la botánica en unión de sus compañeras, la medicina y farmacia, las leyes y una figura con una lámpara votiva en sus manos, que bien pudiera representar la Filosofía, se aprecian igualmente, las Letras, y una figura con un objeto indiscernible en sus manos, en forma de línea curvada sostenida por rectas dispuestas en zigzag, quizás alusiva al arte de edificar.
Mas no hay que olvidar que todas estas interpretaciones pudieran resultar caprichosas, pues no ha quedado constancia alguna de qué fue exactamente lo que el escultor quiso representar con estas figuras, y muy bien puede pensarse que hayan sido hechas simplemente a imaginación del artista.

Del significado de dicha escultura para un joven universitario, dijo el Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana, 13 de septiembre del 2016, al recibir la condición académica de Doctor Honoris Causa en Humanidades, por la Universidad de La Habana. Recordó el día que pudo entrar a la universidad, y la decisión de tomar un manojo de laureles del glorioso Patio de los Laureles para depositarlos al pie de la estatua del Alma Mater de la escalinata, como ofrenda de agradecimiento.






