La majestuosa y colosal estatua que se encuentra a la entrada del puerto de La Habana, entre la antigua fortaleza de San Carlos de la Cabaña y el pueblo de Casablanca, aunque una curiosa historia fue la que promovió su construcción.
La curiosa promesa
Todo se inicia a partir del ataque al Palacio Presidencial de Cuba el 13 de marzo de 1957. Las fuerzas del Directorio Revolucionario asaltaron el palacio para eliminar a Batista, y tomar la emisora Radio Reloj para anunciar la muerte del tirano.
Ese día un comando de 50 jóvenes dirigidos por Carlos Gutiérrez Menoyo y Faure Chomón, llegaron a la tercera planta, pero Batista había escapado por una escalera interior desde su propio despacho y los asaltantes fueron abatidos. (Clic aquí para más detalles)
La primera dama Marta Fernández Miranda aterrada por el tiroteo y para agradecer a Dios haber salvado la vida de su esposo, prometió erigir una gran estatua de Jesucristo, similar a la que se levanta en el monte Corcovado de Rio de Janeiro.

Pagó por ella 200.000 pesos, que fueron recogidos en colecta pública, a la joven escultora de Pinar del Rio, Jilma Madera, que la esculpió en mármol de Carrara con una mano en el pecho y la otra en alto en actitud de bendecir. Mide 20 metros de alto, se ubica en una loma a 50 metros sobre el nivel del mar y pesa 320 toneladas. La hija de los emigrantes gallegos la inauguró el 25 de diciembre de 1958, seis días después fue derrocado el gobierno de Fulgencio Batista con el triunfo de la Revolución el 1ro de Enero del 1959.

La escultora Jilma Madera retratada junto a la cabeza del Cristo
La escultura por sus excepcionales valores artísticos, y que la pieza devino en un hito del paisaje de la bahía e icono de alto arraigo popular en la identidad capitalina, fue declarado el 6 de noviembre de 2017.





