La guerra por la independencia de Cuba, se inició el 10 de octubre de 1868 en el ingenio La Demajagua, que perteneció a Carlos Manuel de Céspedes (también conocido como el padre de la patria). Ese día al amanecer liberó a sus esclavos y alzó en armas a toda una nación.
Esa mañana el abogado bayamés proclamó la declaración de independencia, conocida como El Manifiesto del 10 de Octubre. En el que expresó:
“¡Ciudadanos, hasta este momento habéis sido esclavos míos. Desde ahora, sois tan libres como yo. Cuba necesita de todos sus hijos para conquistar la independencia!”
“Los que me quieran seguir que me sigan; los que se quieran quedar que se queden, todos seguirán tan libres como los demás”.
En ese momento el padre de la patria evidenció que era necesario abolir la esclavitud para alcanzar la independencia de la isla, porque para esa fecha la población esclava era cuantiosa (más del 60% de la población de la isla estaba compuesta por esclavos y negros y mulatos libres) y la fuerza de trabajo fundamental en la economía de la isla. Además de que invitó a sus esclavos a la lucha independentista, instó a los hacendados allí presentes a hacer lo mismo.

El alzamiento en La Demajagua fue el inicio de la Guerra de los Diez Años (1868 – 1878), elevó a todos los hijos de esta isla, que lucharon por la libertad y la abolición de la esclavitud, a la categoría de ciudadanos.
Aunque esta guerra no haber logró los objetivos propuestos, fue el comienzo de otras luchas que integraron el proceso independentista cubano hasta el triunfo de Revolución Cubana el 1ro de enero de 1959.





