Jesús Menéndez Larrondo, el “El General de las Cañas”

El 14 de diciembre de 1911, fue el nacimiento de Jesús Menéndez Larrondo en el pueblo de Encrucijada en la antigua provincia de Las Villa, creció en una familia de trabajadores campesinos descendientes de mambises.

Desde los 14 años comienza a laborar como machetero en las colonias del central Nazábal mientras que, en el tiempo muerto, trabaja en las escogidas de tabaco de varios pueblos de la provincia.

En el año 1927 logra una plaza de retranquero de trenes de caña y al siguiente año comenzó a trabajar como purgador de azúcar en el central Constancia.

En 1929 fue electo Secretario General de los trabajadores del Central Constancia donde organizó varias manifestaciones contra la dictadura de Gerardo Machado.

En 1931 ingresó en el Partido Unión Revolucionaria Comunista Encrucijada, había sido fundado un núcleo el año anterior, allí fue encargado de organizar en la región la Liga Juvenil Comunista, y posteriormente organiza el primer frente sindical en Sagua la Grande y luego en toda la provincia villareña, fue electo secretario general del sindicato de los trabajadores azucareros del Central Constancia.

En 1932, creó la SNOIA (Sindicato Nacional Obrero de la Industria Azucarera).

En lo sucesivo su lucha sindical y política se radicaliza uniéndose a la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC)

En 1936 fue escogido vicepresidente del gremio de escogedores de Encrucijada y en 1939 fundó con Lázaro Peña, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).  Es mismo año fue designado delegado a la Samblea Contituyente.  En las elecciones generales de 1940 resultó electo Representante a la Cámara por el Partido Unión Revolucionaria Comunista.

En la década de 1940 fue reelecto una y otra vez secretario general de la Federación Nacional de los Obreros Azucareros resultando incuantificable pero intensa e inmensa, su contribución a la forja de la unidad y la organización de los trabajadores azucareros, a la defensa de sus derechos y a la formación de su conciencia revolucionaria.

Finalmente, el gobierno auténtico de Grau decidió eliminar al líder azucarero encargando para ello a Joaquín Casillas Lumpuy, capitán de la Guardia Rural en la estación del ferrocarril de la ciudad de Manzanillo el 22 de enero de 1948.

“Eran dos capitanes, dijo el poeta Nicolás Guillén, “el capitán del odio” -el asesino-,  y el Capitán de la clase obrera, “que es negro y fino prócer, como un bastón de ébano, y tiene los dientes blancos y corteses, por lo que su boca se abre siempre amanecida”.

Descripición de Nicolás Guillén, el Poeta Nacional.

Y el sepelio de Menéndez constituyó una impresionante demostración de duelo popular. Las ideas sociales y política por las que luchó y murió se confirman hoy en la obra de la Revolución.

Tomado de Ecured

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